Todo comenzó el miércoles 24 de este mes, y después de una cruda de ponche por la posada adaptada en el departamento, mis padres pasaron por mí al DF para llevar a cabo un recorrido de 560 km con destino Zamora.
El viaje de 5 horas se caracterizó por un par de accidentes en la autopista, federales de cartón todo el camino para que los automovilistas que gozamos de la adrenalina reguláramos nuestra velocidad... Y una curva mal tomada que no pasó a mayores.
El recibimiento en casa de mis abuelos fue de lo mejor, ya algunos de mis tíos estaban en la casa esperando el momento para la cena navideña, algunos de ellos jugando Turista Mundial, en mi caso iba preparado con el Kit contra aburrimiento, Ipod, laptop y PSP para soportar los 5 días de austeridad... Ninguno de ellos fueron necesarios ya que a uno de mis primos se le ocurrió la magnífica idea de llevar ese juego de mesa, así que pasamos largas horas en convivencia y fue hasta las 10 de la noche cuando terminamos de jugar.
Al día siguiente, el 25 de diciembre mi mamá tenía un reencuentro con la que fuera su gran amiga en su juventud, tener que escuchar a la famosa amiga fue algo estresante, se la pasaron hablando de experiencias de juventud así que el resto de nosotros estábamos fuera de lugar, fue una mala decisión haberla acompañado pero al menos ella disfrutó de una gran mañana con ella.
La ciudad de Zamora en esas fechas se queda vacía, el poco tráfico de autos somos los turistas que aprovechamos para comprar los tradicionales dulces de la región.
Ese día en la noche era una de mis fiestas favoritas de la zona, la fiesta en Romero, ahora si llevaba todos los accesorios necesarios para encajar en el grupo, Camioneta (Es de mi papá, pero en ese momento la manejaba yo), botas, cinturón piteado, y la famosa texana, también de mi papá porque nunca he querido invertir en una por cuestiones de poco uso, toda la fiesta marchaba de acuerdo a las expectativas... Pero ahora me encontré con las nuevas tendencias bling bling... anillos de oro que ocupaban los 4 dedos de la mano, cadenas con centenarios como medallas y demás objetos ostentosos a la vista, de los cuales yo carecía aunado además a que no domino con maestría el baile de moda en la región, así que me dediqué a disfrutar la fiesta, al menos llevaba a mis bailarinas de reserva, mis primas y hermana que hicieron que pasara una buena noche.
El viernes 26, decidimos iniciar un viaje anexo. La primera escala fue la ciudad de Tequila, Ecuador y Yo ya habíamos realizado esa ruta, ella cree que primero debemos experimentar para después mostrar, en esta ocasión no tuve problemas para atravesar la ciudad de Guadalajara y llegar a Tequila... Pocas ocasiones he estado en Guadalajara, pero con las pérdidas que nos habíamos acomodado con Ecuador unas semanas antes fueron suficientes para conocer todos los atajos.
Esta ocasión definitivamente no pensaba pasar a la destilería de Don Kiko, la meta era llegar a Mundo Cuervo lleno de Glamour y buen gusto; pagamos el tour de la reserva de la familia, durante el recorrido nos explicaron cada uno de los procesos necesarios para realizar el tequila, en la segunda fase el grupo se redujo, nos enseñaron a catarlo de manera profesional y a cómo distinguir los sabores, cuerpo y aromas de los diferentes tequilas de la casa. Para finalizar tuve la mejor de mis experiencias, la visita a la cava de la reserva de la familia Cuervo, cabe mencionar que tienen alrededor de 10 años comercializando esa marca y en el recorrido general nos mostraron las barricas del tequila que comercializan, pero esta sección se trataba de la cava exclusiva de la familia, para esa etapa solo quedábamos mi familia y yo así que el trato era más directo con la guía y pudimos exponer todas nuestras dudas sobre el tequila, y nos ofrecieron la bebida directamente de la barrica
Para la comida, uno de mis restaurantes favoritos, Fonda El Adobe en Tlaquepaque Jalisco un lugar de alto glamour, la comida es comparable con Gaia en Cuernavaca, o Los Mirasoles en Morelia y con el encanto de La Mansión de los Sueños en Patzcuaro en donde el menú es comida mexicana gourmet.
En el regreso a cuerna se notaron los 490 HP de motor que traíamos, ya que hicimos 5 horas de viaje con tres paradas, una de ellas para almorzar en la birria de La Piedad, siempre memorable.
En esta ocasión no traigo fotos de toda esta bitácora debido a que Ecuador se quedó con mi cámara para poder practicar!!! Y a la espera del otro compromiso familiar, del cual al parecer este año no me voy a escapar...


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