Este fin de semana tuve dos grandes experiencias, nuestra amiga Maligna nos invitó a un bar en Copa (en donde la mujer es guapa) llamado Fe de Ciegos, es la versión fresa de la Cueva de Lobos pero la banda del viernes es un lujo.
La nueva ley que exige cerrar los antros a las 3 de la mañana fue mi salvación para cumplir la promesa de levantarme temprano y así poder asistir con mi familia a una boda en un pueblo denominado Santa Martha en el Estado de Mexico.
Según los planes con mi familia yo tenía que llegar a Cuernavaca a las 8:30 am, solo lo podría lograr si tomaba el primer camión pero a esa hora apenas estaba saliendo de la ciudad debido al peculiar tráfico del segundo puente del año, esto provocó el enojo de mi papá porque tenían que esperarme para viajar en caravana ya a que aparentemente el camino era complicado, finalmente llegué a las 10:30 y ya mi familia esperaba por mí en la terminal.
Manejé al pueblo donde sería la fiesta como si fuera una carrera contra reloj, no fue tan difícil como habíamos imaginado llegamos en unos 50 minutos, preguntamos y nos informaron que la misa sería en un pueblo más adelante como a 15 minutos sobre la autopista en que veníamos, cuando por fin llegamos los novios estaban saliendo acompañados del mariachi y nosotros nos reunimos con la persona que nos hizo la invitación, ahí finalmente se disolvió la tensión de mi papá por llegar a tiempo.
Los novios partieron en su flamante limosina y los invitados nos dirigimos a donde se llevaría a cabo “El desayuno”, la tradición indica que el padrino de velación debe pagarlo, por lo que tuvieron que cerrar la calle de su domicilio para que pudiera recibir alrededor de unas 400 personas con tamales, pan de dulce, chocolate caliente, hojaldras de mole y gelatinas por alrededor de dos horas.
La recepción formal es en casa del novio, según las estadísticas ahí esperaban a sus invitados con 170 pollos, 2 toros, 7 borregos, 2 puercos y 14 guajolotes, la mamá de la novia tiene que poner un toro y para el resto de la comida hay padrinos, los 14 guajolotes son para agradecer los padrinos entregándoles un itacate especial y los pollos son para el día siguiente ya que la fiesta dura dos días.
Antes de llegar a la recepción los novios deben pasar a la casa de la novia para recibir la bendición de sus padres, cuando ellos llegaron ya había cerca de 600 personas, la comida comenzó a servirse de inmediato estuvo amenizada por un grupo de norteños alternando con un imitador de Joan Sebastian mientras que diferentes grupos se dedicaban a armar sus respectivos escenarios.
Las bebidas que ofrecían fueron desde agua de jamaica, curados de tuna, cervezas, tequila y piñas coladas, para esto cada familia del pueblo o quienes no fueron padrinos apoyan con la bebida y esto marca la diversidad.
La comida no fue tan buena pero sí muy basta, los meseros pasaban ofreciendo más para que te la llevaras como itacate, el trato que nosotros recibimos por parte de quien nos invitó fue irreal y eso que no tuvimos nada que ver con el padrinaje, otra de las cosas que me llamó la atención fue el abundante comercio de algodones de azúcar y botana que hubo durante toda la fiesta, por supuesto los niños fueron los principales clientes.
Algunos de los invitados que estuvieron en el desayuno solo pasaron a comer y se retiraron pero definitivamente el flujo de las personas que salía era menor a las que estaban llegando, calculo que al final fueron atendidas alrededor de 800 personas.
A mi me preocupaba el regreso porque el camino es muy sinuoso y los señalamientos e iluminación a Cuernavaca son nulos, así que aunque me viera como el aguafiestas tuvimos que salir cuando inició a tocar uno de los tres grupos que se encargaría del baile, mis pronósticos se cumplieron y justo como había imaginado nos perdimos por una hora y media debido a que fui obligado a tomar una ruta que supuestamente era mas corta que la de ida, después de estudiar el mapa descubrimos cual fue el error aunque esto ya no pudo ayudar a reducir las dos horas y media que viajamos de regreso.
Fuimos invitados nuevamente el 25 de abril a otra boda en otro pueblo cercano, nuestra asistencia aún no está confirmada pero a mí me gustaría quedarme con la imagen de esa boda llena de recursos.


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