LA CIUDAD DEL CONFORT  

Acostumbraba viajar con menuda regularidad a Cuernavaca, no importaba que fuera un puente largo, o hubiera mucho tráfico ocasionado por una  tarde lluviosa, no había poder humano que me detuviera a desplazarme cada viernes o día festivo a aquella ciudad, unas de las razones principales es que contaba con un grupo de amigos que había conocido en mi etapa de universidad, casi todos los fines de semana nos reuníamos y nos actualizábamos sobre nuestras experiencias.

Era el único del grupo que no tenía una novia estable, pero ellos estaban más que acostumbrados a eso y cuando presentaba a alguien sabían que no podrían hacer una amistad longeva porque seguro terminaría con ella en un par de semanas; de cualquier forma siempre insistían en querer emparentarme con sus primas, amigas o compañeras de trabajo para terminar con mi etapa de "insoportable levedad del ser", afortunadamente siempre logré darle la vuelta a tal situación.

Como en todas las etapas de mi vida mi única constante es el cambio, este grupo de amigos fue formalizando la relación con sus novias y se comenzaron a casar, en un solo año hubieron dos bodas, tengo que reconocer que una de ellas ha sido la mejor a la que he asistido, la organización, el ambiente y la comida fueron perfectos; al siguiente año otro amigo se unió a la estadística de casados y aunque la fiesta fue en el mismo lugar no puedo tener los mismos comentarios de ese evento, las segundas partes no siempre son sinónimo de éxito, excepto claro que hablemos de "Los Recuentos de los Daños"; regresando al tema, la presión para que estableciera una relación formal y me casara comenzaba a ser mayor, ya estaba acostumbrado y siempre respondía que ahí estaban sus primas o las amigas para un caso de emergencia, pero la situación comenzó a empeorar.


Una vez que el grupo adquirió nuevas responsabilidades comenzó su metamorfosis, las reuniones comenzaron a disminuirse y los lugares cambiaron de bares a las casas de algunos de ellos o incluso en las de sus suegros, el declive para mí fue  cuando llegaron los hijos, no tengo presente esa etapa porque decidí perdérmela ya que dejamos de tener nuestro alto nivel de compatibilidad.

Fue entonces cuando los viajes a Cuernavaca dejaron de tener sentido, empecé a conocer las opciones de la ciudad en donde vivo y con ello comenzaron las comparaciones, aquí tengo todo a la mano, muchas más opciones de diversión e intenté manifestarlo con ellos con la intención de que conocieran nuevos lugares, decidieron no atenderlo y me resultó imposible hacerlos cambiar su perspectiva.

Recuerdo cuando salí por primera vez de Cuernavaca, fue por cuestiones laborales y la nostalgia era muy fuerte ya que había una distancia considerable, después de 7 años todo ha cambiado, ahora viajo para saludar a mis padres, pero no deja de pasar por mi mente la definición de "La Ciudad del Confort" cada vez que vengo me pregunto ¿Cuál es el motor que los mantiene sin ideales en el mismo lugar? ¿Por qué seguir en su primer empleo? ¿Por qué limitar su crecimiento? ¿Qué problema tienen cuando ven alguien de 28 años soltero? No sé las respuestas y he perdido la fe en que algún día las tendré. 

No es ésta la primera vez que debo renunciar a un círculo social que no  respetan mis decisiones, creo que cada uno de nosotros tenemos sueños por cumplir, metas, objetivos, y que el camino que ellos han tomado no significa el correcto para todos, aunque no los comprendo yo respeto sus decisiones y entiendo que ellos no están dispuestos a respetar las mías, en una ciudad tan pequeña seguro nos volveremos a reunir, pero no estoy seguro de que comprendan porque decidí separarme
[ 1 comentario ] ( 44 visualizaciones ) [ 0 trackbacks ] enlace permanente ( 3 / 296 )

<Anterior | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | Siguiente> >>